Para la primera semana de diciembre el sistema bancario acumulaba 740,417 préstamos modificados, los cuales sumaron $23,900 millones.
Si estas cifras se comparan con las reportadas una semana antes, los números muestran una disminución de 14,751 créditos modificados.
Esto es un buen síntoma de acuerdo con Carlos Berguido, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP), quien pondera la capacidad de organización y priorización que le han dado muchos clientes a sus créditos a pesar de las adversidades.
Refleja la generación de ingresos de personas que han podido volver a sus puestos de trabajo, de la mano de la apertura de negocios y actividades, después de un largo periodo de confinamiento.
Por otro lado, a partir de julio, cuando concluyó la moratoria automática, comenzó un proceso de depuración de la clasificación de los préstamos, lo que ha contribuido a rebajar la cantidad de créditos modificados.
En esta segunda y actual fase, los clientes tienen que demostrar que han sido afectados por la pandemia para recibir las medidas de alivio.

En cuanto al monto, se muestra una estabilización a la baja. En mayo, cuando se empezaban a percibir los estragos de la pandemia en la economía local, los préstamos modificados totalizaron $23,150 millones.
En agosto, el monto llegó a estar en los $28 mil millones, y ahora se mantiene casi al límite de los $23 mil millones.
La cifra, sin embargo, no es poca cosa. Expresa el limitado espacio que han tenido miles de clientes bancarios para mejorar su capacidad de pago.
Esos $23,900 millones en deudas modificadas representan el 44% del saldo de la cartera de créditos locales al mes de octubre.
Entre las modificaciones de los términos y condiciones originalmente pactados en los préstamos bancarios se puede mencionar periodos de gracia, cambios en los plazos y ajustes en las tasas de interés.
De acuerdo con los análisis estadísticos de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), los bancos más grandes poseen una base de negocios más diversa, y por ende el impacto de la pandemia ha sido, aunque fuerte, más moderado que en los bancos de menor tamaño que operan en el sistema.
Por otro lado, en los bancos medianos y pequeños, el impacto ha sido mayor por la concentración del negocio, ya que atienden a sectores muy específicos que a su vez están teniendo impactos en sus actividades económicas.
Si las condiciones de los préstamos no se hubiesen reformado, la banca local hubiese recibido $7,355 millones en pagos de capital. Pero de estos, a la primera semana de diciembre se ha pagado el 21% o $1,572 millones.

Entre los segmentos con el menor porcentaje de pagos con respecto a lo que se esperaba recibir a la primera semana de diciembre se encuentran la ganadería, restaurantes, ventas al detal, agricultura, construcción y hoteles.
Las áreas con mayores porcentaje de pagos recibidos son: comercio, servicios y aviación comercial.
Las empresas, al igual que las personas, enfrentan una compleja situación financiera. A pesar de que la mayoría de las actividades está operativa, no lo hace a los niveles previos a la pandemia. De allí que hayan optado por modificar las condiciones de sus préstamos.
En el país se suspendieron 282 mil contratos laborales y hasta la fecha solo se han reactivado 102 mil. Esto, evidentemente, se refleja en una menor capacidad de gasto por parte de los consumidores, que también enfrentan deudas bancarias modificadas.
La gran mayoría que volvió a su puesto de trabajo lo ha hecho con jornadas reducidas y, por ende, con una caída de ingresos.
Los expertos han dicho que la economía se reactivará cuando se reactive el consumo.
De los $23,900 millones en préstamos modificados, $12,685 millones corresponden a la cartera de consumo (o personas) y $11,215 millones a la cartera corporativa.
En el segmento de consumo, los créditos modificados están liderados por la cartera hipotecaria, con $8,636 millones.
En el sector corporativo, los créditos modificados son encabezados por la construcción y el comercio, los cuales representan el 25% del total de préstamos reformulados.
Berguido es de la opinión que en este momento de tanta incertidumbre, una buena noticia en el mediano plazo será la aplicación de la vacuna, lo que trae esperanza para el proceso de recuperación económica.
