Hace poco me hicieron la siguiente pregunta. ¿Cómo hacemos para vender Panamá si somos un destino costoso; donde la delincuencia está aumentando; donde hay basura en cada esquina debido a la mala recolección de los desechos y donde el tráfico es insoportable.
La lista era larga y cierta. No podemos tapar el sol con un dedo. Panamá tiene muchos problemas sociales, pero no todo es malo. Nosotros, que tenemos contacto directo con los turistas, podemos decir que la experiencia que ellos viven en Panamá es positiva. No digo que nuestras falencias no los incomoden, pero la gran mayoría se van contentos por lo que vivieron en el país.
Es claro que debemos arreglar lo que está mal, pero creo que en ocasiones los panameños exageramos lo que pasa en el país. Debemos ser portadores de buenas noticias, si no vendemos los atractivos del país, más nadie lo va hacer.
Lo que hay que hacer es unir los esfuerzos entre el sector privado y el público para lograr esa unidad de criterio que necesitamos para tumbar las barreras que impiden acelerar esa gestión de publicidad que tanto necesitamos porque el que no anuncia no vende.
Panamá es un país con muchos atractivos, productos interesantes y con una imagen que desean otros destinos. Panamá tiene muchos puntos a su favor y con productos bien definidos podemos ir a la guerra con el convencimiento de que lograremos buenos resultados.
A diferencia de otros países, en Panamá los turistas no deben recorrer largas distancia, a pocos minutos del centro de la ciudad pueden conocer un bosque, hay playas como Taboga, a menos de una hora en bote, y tomando un avión se puede llegar a destinos de clase mundial como Bocas del Toro, en poco tiempo.
La clave es seguir trabajando para que más turistas lleguen a Panamá. Los problemas no desaparecerán por arte de magia, hay que resolverlos, pero el buen servicio y una sonrisa pueden hacer la diferencia.
El autor es operador de turismo receptivo.