TECNOLOGÍA

La tercera línea opera desde octubre de 2017 con restricciones

Debido a que no se han instalado equipos especiales en las subestaciones construidas a lo largo de la tercera línea, la capacidad de la misma solo se aprovecha en un 25%, afirman representantes del sector.

Se trata de los compensadores estáticos (SVC, por sus siglas en inglés), que se necesitan para compensar la pérdida de energía que se produce en la línea por la distancia que recorre desde el punto de generación hasta el centro de entrega.

La tarea principal de estos aparatos es la estabilidad del voltaje y el control de la energía en los sistemas de transmisión y nodos, explican técnicos en electricidad. Estos equipos no son parte del proyecto que se adjudicó a Odebrecht, y Etesa tiene que comprarlos por separado. El costo es cerca de $28 millones y su instalación, $12 millones, para un total de $40 millones. Los equipos ya se pidieron y Etesa debe contratar su instalación para poder aprovechar la línea al 100%.

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