La pandemia del coronavirus (Covid-19) hizo caer el tráfico de pasajeros aéreos en la región a niveles no vistos desde 1960, según la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA).
Según el organismo, al inicio de la pandemia el tráfico en la región cayó a un millón de pasajeros, y en su informe de junio señala que el movimiento de personas cayó 92.3% en comparación con igual mes de 2020.
En junio ALTA contabilizó 2.7 millones de pasajeros que utilizaron el transporte aéreo en Latinoamérica, desplome que va de la mano con la caída del 95% que registró la oferta de asientos.
José Ricardo Botelho comentó que las nuevas proyecciones apuntan que la recuperación del tráfico aéreo en la región tomará entre 4 y 5 años, mientras que a nivel mundial el plazo se ha fijado en 3 años para regresar a los niveles previos de la pandemia respiratoria.
“A pesar que el tráfico decreció más de 90% respecto a junio de 2019, en este mes se dieron algunos signos positivos para la industria. En junio viajó un total 2.7 millones de pasajeros, es decir, más del doble que el punto más bajo del año que fue abril, cuando solo viajaron 1.1 millones de pasajeros. Por otro lado, el factor de ocupación se situó en 65.3%, mayor al 40% registrado en mayo”, indicó Botelho.
Competitividad
Durante un conversatorio sobre el rol que jugará el costo del combustible en la reactivación del sector aéreo, el director de ALTA comentó que en la región el costo del “jet fuel” representa el 34% de la operación de las aerolíneas, cuando en mercados como el europeo y estadounidense es del 24%.
Matías Carluccio, gerente del Aeropuerto Internacional de Carrasco en Uruguay, así como David Ortiz, gerente de abastecimiento de Aeroméxico, comentaron que lo más importante para el sector aéreo es la transparencia al momento de fijar los precios del combustible.
Carluccio explicó que el objetivo de las aerolíneas será la rentabilidad de sus operaciones a medida que aumenta la demanda y comenta que lo ideal sería contar con precios semanales.
Los datos preliminares apuntan a que la demanda de combustible para aviones se mantendrá baja hasta 2023 y datos de la industria señalan que el precio debe mantenerse estable, ya que actualmente hay 2 millones de toneladas de combustible en depósitos flotantes, lo que refleja un exceso de oferta.
