Enfoque

Transformación digital y la polarización del empleo

La transformación hacia la economía del conocimiento plantea un enorme desafío para Panamá, cuya fuerza laboral ha estado envejeciendo, pero no profesionalizándose.

En 15 años, la edad promedio en los nuevos empleos aumentó 8.2 años, de 45.1 (2004-2009) a 53.3 años (2014-2019), pero el nivel de instrucción formal de los trabajadores apenas subió 3 meses, de 12.9 años aprobados (2004-2009) a 13.2 (2014-2019).

El sector productivo ha demandado no sólo educación y competencias técnicas, sino madurez y competencias actitudinales, a las cuales ahora se sumarán las digitales.

La deserción escolar en educación premedia y media entre 2013 y 2019 fue del 63% y, en consecuencia, el número de nuevos “ninis” adolescentes (de 15 a 19 años) superó el crecimiento poblacional de jóvenes en este tramo de edad entre el 2014 y 2019. Ambas tendencias se incrementarán, resultado del Covid-19, las dificultades de nuestro sistema para la educación virtual y el hecho de que el 30% de los estudiantes no tiene acceso a internet.

Por otro lado, los “motores de empleo de baja escolaridad” ya no existen. Pero, a pesar de que el Estado invirtió más de $15 mil millones en educación en la última década, antes de la pandemia Panamá enfrentaba la más alta tasa de desempleo juvenil en 14 años y la peor epidemia delictiva de su historia. Los jóvenes de 15 a 29 años obtuvieron sólo 1 de cada 27 nuevos empleos generados por la economía en el 2019, versus 1 de cada 4 entre el 2004 y 2009.

En este contexto, el informe del Foro Económico Mundial es bastante claro. En ausencia de esfuerzos proactivos, es probable que la desigualdad se vea agravada por el doble impacto de la tecnología y la recesión provocada por la pandemia.

Comparando el impacto de la crisis financiera global de 2008 en personas con niveles educativos más bajos con el impacto de la crisis de Covid-19, el impacto actual es mucho más significativo y es más probable que profundice las desigualdades existentes.

En lo que va de siglo, 7 de cada 10 trabajadores panameños han sido trabajadores del comercio, agricultores, artesanos, operadores de maquinaria y mano de obra no calificada, con un alto componente presencial. Esto irá cambiando conforme a que la tecnología vaya impactando todos los sectores.

Las debilidades educativas de muchos jóvenes dificultarán su ascenso laboral y movilidad social, al ser asignados a trabajos manuales, repetitivos y potencialmente automatizables. La capacidad de generar y destruir empleo a la vez es una de las paradojas de la tecnología, que nos lleva a preguntarnos si debemos ver los retos que nos plantea la revolución digital como oportunidades para ser más eficientes o como piedras en el camino hacia la estabilidad laboral.

El autor es asesor empresarial

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