Hacia finales del año 2006, la bonanza en los mercados internacionales era realmente absurda pero pocos la cuestionaban porque la emoción del dinero que corre libremente sin mayor explicación lógica genera un desenfreno hormonal que lleva a la irracionalidad.
Para gente como Ray Dalio, la irracionalidad podría traer consecuencias nefastas y fue así como la persona que hoy es responsable por un fondo que administra 223 mil millones de dólares en activos (6 veces el tamaño de la economía panameña) anticipó la crisis financiera que atentó contra modelos financieros que se percibían como intocables.
El señor Dalio se ha convertido en un “coach” con matices de intelectual próximo a publicar un libro sobre cómo él anticipa el final del imperio estadounidense.
También se le conoce como el principal exponente de un modelo de liderazgo bautizado como “transparencia radical” que descansa en el manejo de crudas verdades que sientan los pilares para acciones que en el mediano y largo plazo generarán soluciones sostenibles.
Si Panamá fuera un super héroe de Marvel no hay duda que su principal poder sería su posición geográfica.
El villano en nuestra reciente historia podría ser la ausencia de transparencia en múltiples facetas de la cotidianidad considerando que esta apatía nos imposibilita salir de listas grises y nos empuja a ser estrella mediática como un país opaco.
Ojalá la opacidad solo se circunscribiera a ciertas industrias o segmentos económicos pero es que ya está más que comprobado el efecto que la corrupción, el tráfico de influencias y la falta de transparencia tienen en la imposibilidad de solucionar problemas básicos como el desempleo, seguridad, educación y salud.
En vísperas del cierre del mes de la Patria con un toque especial por la conmemoración del bicentenario de la independencia de España se asoma la esperanza del primer esfuerzo puramente representativo para atacar de raíz la desigualdad que ahoga a nuestro amado Panamá.
El pacto “Cerrando Brechas” culmina a tiempo y con hojas de rutas que propondrán a la faz de la nación ajustes importantes esperando esas propuestas no queden durmiendo el sueño eterno en un cajón de escritorios en despachos que optaron por pactar con la perenne oscuridad.
La economía más grande de la región es la guatemalteca con un producto interno bruto de 78 mil millones de dólares y 18 millones de habitantes. Su presupuesto para 2022 es de 13 mil millones de dólares.
La ausencia de la necesaria transparencia radical de Ray Dalio lleva a un país de apenas 4 millones de habitantes a tener un presupuesto que es el doble que el de Guatemala.
Si el pacto “Cerrando Brechas” no nos muestra con claridad dónde y cómo debemos asignar el uso transparente de fondos estaremos condenando a generaciones a vivir en oscuridad, en pobreza material y en pobreza de espíritu. Y esa sería una tragedia de la cual no nos recuperaríamos.
El autor es economista.
