“Pareciera que hay una partida de ajedrez y todas las piezas se mueven en un sentido”. La reflexión es de Luis Frauca, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), y el sentido en el que se mueven las piezas es hacia el alza de los precios que terminan pagando empresas y consumidores.
Varios son los factores que se están conjugando y ponen presión a los precios.
El precio elevado en origen de materiales y materias primas; las tensiones en la cadena de suministro, desde la misma fabricación hasta el flete; y el aumento del precio del petróleo y la energía.
Al tablero se han sumado nuevas circunstancias que reviven fantasmas que parecían superados. En China un repunte de Covid-19 ha propiciado el confinamiento de Shenzhen, la tercera ciudad en términos de producto interno bruto en el gigante asiático.
La agencia AFP reportaba ayer que al menos 13 ciudades chinas enfrentan confinamientos totales y otras tienen cierres parciales, mientras crece la preocupación de que esos cierres se traduzcan en interrupciones de las cadenas de suministro.
Como resume Frauca, en última instancia es una cuestión de oferta y demanda: si hay escasez de productos, aumentan los precios.
El encarecimiento de los fletes hizo que muchos comerciantes locales buscaran proveedores en otros países más cercanos, pero Frauca reconoce que es una transición que tomará años, porque hay suministros de China que no se consiguen en otros lugares.
A las tensiones en la producción y los fletes se suma el encarecimiento del petróleo, lo que se traduce en mayores precios de los combustibles, situación agravada por la invasión rusa a Ucrania.
El precio del combustible incide directamente en los costos de distribución internacional y local, así como en la tarifa eléctrica.
Frauca dijo que esto se termina reflejando en última instancia en el precio de los productos y, especialmente, de aquellos que en su cadena requieren refrigeración, como el pollo o los lácteos, solo dos ejemplos de alimentos que se consumen habitualmente en los hogares.
Ese cúmulo de factores hace que Frauca sea pesimista sobre la evolución de los precios en los próximos meses. “Van a seguir subiendo los precios”, vaticina el empresario. Estas son las “malas noticias de nuestros proveedores para nosotros y de nosotros a nuestros clientes”. Es una situación que afecta a toda la cadena y en todos los rubros, asegura el empresario.
En Panamá, luego de que la pandemia llevara los precios a terreno negativo en 2020, la tendencia ha sido de aumento, particularmente desde el segundo trimestre de 2021.
El último dato corresponde al mes de febrero de 2022, cuando el índice de precios al consumidor (IPC) experimentó un alza interanual de 2.7%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec).
El transporte es el grupo con mayor aumento, un 10%, presionado por el precio del combustible, pero no es el único. También suben los precios en educación y el grupo de restaurantes y hoteles (ambos en 2.5%); alimentos y bebidas no alcohólicas (2.3%); vivienda, agua, electricidad y gas (1.9%); y muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar (1.5%), entre otros.
El aumento generalizado de precios tiene un efecto directo sobre el poder adquisitivo de la población y limita el consumo, lo que, según Frauca, incide en la capacidad de recuperación de la economía. “Una escalada de precios reduce la capacidad de salir a consumir, de comprar productos, ya sean alimentos u otros, y eso limita nuestra capacidad de recuperación” y, por lo tanto, de recuperar empleos.


