El 2020 debe marcar el resurgir del turismo panameño y esa es la esperanza de todo el sector. Es positivo que las campañas turísticas que ha lanzado el Fondo de Promoción Internacional ya están activas en Estados Unidos y Canadá, pero no hay que olvidarse de otros mercados, que a pesar de no atravesar por su mejor momento, siempre han sido importantes para Panamá.
El próximo año debemos ofrecer mejores ofertas en todos los niveles de la cadena de servicios, el servicio es la clave de todo, y hay que reconocer que se está trabajando en esa dirección y los cambios ya son notables, pero no podemos bajar la marcha. Soy un convencido de que contamos con las herramientas necesarias para ingresar a un mercado turístico más exigente que nos obligará a mejorar nuestros servicios.
Este nuevo capítulo de nuestra historia turística nos obliga a que consolidemos nuestras relaciones comerciales con los hoteles, restaurantes, guías, transportistas, proveedores de servicios a nivel nacional. No podemos seguir con la idea que estamos solos en el turismo. Hay muchos involucrados y no se puede tener éxito en solitario, hay que trabajar unidos por un objetivo común.
Debido a la disminución de la entrada de turistas, los precios de hospedaje y giras han disminuido, lo que ha afectado la imagen del país y ahora somos conocidos como un destino barato.
No debemos seguir ofreciendo servicios de dos reales si el objetivo es atraer a los turistas que tienen la capacidad de permanecer hasta siete días en el país.
Los gremios turísticos están renovando sus juntas directivas y esto debe permitir un nuevo empuje para consolidar la oferta, junto con el apoyo del sector público, como un destino digno de las recomendaciones que en las últimas semanas han realizado publicaciones internacionales. En manos de todos los involucrados en esta industria dependerá del éxito del resurgimiento del turismo cuyo aporte económico será la mejor contribución social que esperamos darle al país.
El autor es operador de turismo receptivo.