SAO PAULO, Brasil (EFE). - El turismo extranjero en Brasil cayó un 20% en 2002, año en que el país esperaba un aumento del flujo de visitantes del exterior, informó ayer la prensa local.
El año pasado, Brasil recibió 3.8 millones de turistas extranjeros, casi un millón menos que en 2001, según datos de la agencia oficial de turismo Embratur, publicados por el semanario "Veja".
La caída del número de turistas extranjeros sorprendió a las autoridades, que esperaban que 2002 fuera un mejor año para el sector por la expectativa de que, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, los viajeros procurarían destinos "seguros" y alejados de los centros de conflicto mundial, como Brasil.
En los cálculos de las autoridades, la fuerte devaluación de la moneda brasileña también haría más atractivo al país para los extranjeros, pero ninguna de esas perspectivas se concretó.
"El resultado es dramático. Brasil recibe un quinto de los turistas que México, país que tiene características parecidas, y muchos menos que los que van a Sudáfrica, cuyo fuerte también es la vida salvaje", señala la revista.
Entre las causas para la disminución del turismo externo, los expertos han señalado los servicios deficientes en algunas regiones del país, la suciedad en las grandes ciudades, la falta de información y la violencia en centros urbanos como Río de Janeiro, la ciudad más visitada del país.
Río de Janeiro, una ciudad cercada de favelas, muchas de ellas dominadas por el narcotráfico, tiene una tasa de 45 asesinatos por cada 100,000 habitantes, mientras en Singapur, que recibe casi el doble de turistas que Brasil, esa relación se reduce a un homicidio, agrega el semanario.
Otro factor que incide en el movimiento del sector es el hecho de que Brasil, pese a que es un país con abundante oferta turística, no tiene características que lo conviertan en un escenario único a nivel mundial.
Brasil tiene el 22% de la flora del planeta, el 10% de los anfibios y mamíferos y el 17% de las aves, además de 2,045 playas a lo largo de sus 8,000 kilómetros de costas, pero en otros países también se pueden encontrar lugares parecidos y con mejores facilidades de acceso.
"Brasil tiene muchas atracciones, pero no han sido transformadas en productos", dijo el ex ministro de Turismo Caio Luiz de Carvalho, al explicar que a su país le falta consolidar su imagen en el mercado internacional.

