El turismo como las demás actividades requiere de la presencia de más emprendedores que aporten nuevos conocimientos a la industria.
Es importante contar con relevo generacional que asuma el liderazgo de la actividad, pero las nuevas mentes deben tener un amplio conocimiento de los atractivos del país, no se puede ofrecer algo que no se conoce y mucho menos defenderlo.
El turismo no es diferente a otro negocio. A mayor conocimiento, más puertas se abrirán y lo que se necesita ahora más que nunca es tener ideas frescas que permitan recuperar el camino del crecimiento, que hace muchos años perdimos por circunstancias ya conocidas.
Es lamentable que mucha gente que está dentro del sector no se involucre en las tomas de decisiones y prefieran seguir con bajo perfil.
En este negocio hay que tener hambre, estar en la primera línea de fuego, no solo para ser alguien; sino también por ser un profesional a carta cabal.
Ser transparente y participativo no implica peligros, al contrario, representa una oportunidad para mejorar las relaciones a nivel profesional, y que nos vean como una persona que maneja buenas ideas, sino que crea en ellas y las vende con seguridad en pro del desarrollo del país.
Ser parte de organizaciones implica conocer a las personas con quienes se pueden compartir ideas. Nuestro país exige de nuevas mentes creativas, jóvenes que sean parte de un grupo de hombres y mujeres con deseos de compartir criterios y defender con buenos argumentos el turismo para encontrar lo qué necesita el sector.
Panamá debe armarse hasta los dientes no solo de productos turísticos, también debe contar con gente brillante y con la capacidad necesaria para despegar y convertirnos en un producto sostenible durante todo el año. Puede que sea pedir mucho, pero hay que intentarlo, hay todo por ganar.
El autor es operador de turismo receptivo