La última vez que Uber perdió su licencia en Londres, el recién nombrado director ejecutivo Dara Khosrowshahi tomó un vuelo a la capital para disculparse y “arreglar las cosas” con funcionarios de la ciudad.
Esta vez, no se molestó. En cambio, acudió a Twitter y allí tildó la decisión de “simplemente equivocada”, y el alcalde de Londres, Sadiq Khan, respondió calificando a Uber de “descarado” y “agresivo”.
No se compara con las discusiones de la última vez. La posición de la aplicación de transporte alternativo indica que podría adoptar un enfoque diferente en su apelación, cuyo plazo finaliza el lunes.
El organismo Transport for London el mes pasado negó a Uber una nueva licencia, diciendo que la empresa no había verificado adecuadamente las identidades de los conductores ni salvaguardado el servicio para los pasajeros.
Al menos 14 mil viajes involucraron conductores que no eran quienes dijeron ser. La apelación de Uber podría llevar años, y aunque podrá continuar operando entretanto, la decisión pone en riesgo a su mercado más grande de Europa.
La lucha de Uber para operar en la ciudad será más difícil esta vez, porque tendrá que demostrar que no se trata de un reincidente, según el abogado Jolyon Maugham, quien llevó a la compañía a los tribunales por sus pagos de impuestos.
En su declaración del mes pasado, el regulador del Reino Unido dijo que se descubrió a un conductor que explotaba la aplicación de Uber y ya se había revocado su licencia privada tras descubrir que la persona había recibido una advertencia por distribuir imágenes indecentes de niños.
