La Unión Europea (UE) lanzó ayer sus trabajos preparatorios para definir sus líneas rojas y sus objetivos en la futura negociación con el Reino Unido sobre su relación “posbrexit”.
Los embajadores de los países del bloque en Bruselas deben reunirse de manera intensa hasta la marcha del Reino Unido -el 31 de enero- para identificar eventuales escollos para su unidad en la negociación comercial con Londres.
Estas reuniones permiten a los países expresar su visión sobre algunos asuntos sensibles, como las cuestiones vinculadas con los servicios financieros, el 10 de enero, o la pesca, el 14 de enero.
Estos debates deben servir de guía a la Comisión Europea, encargada de presentar a los países del bloque un mandato de negociación para hacerlo en su nombre.
Según dos fuentes europeas, este mandato debería presentarse a las capitales cuando se consume la salida del Reino Unido, es decir, a partir del 1 de febrero.
Los países de la UE deberían adoptarlo formalmente el 25 de febrero, durante una reunión de los ministros de Asuntos Europeos del bloque, en Bruselas.
Tras la marcha de los británicos, el 31 de enero, se iniciará un periodo de transición hasta fines de 2020 durante el cual el Reino Unido seguirá aplicando las reglas europeas y beneficiándose de las mismas, pero sin participar en el bloque.
El primer ministro británico, Boris Johnson, espera aprovechar este periodo para cerrar sus discusiones comerciales y de cooperación política con la UE, un plazo ambicioso para los europeos.
