La Unión Europea (UE), con Alemania a la cabeza, y Rusia rechazaron firmemente las sanciones estadounidenses contra el gasoducto ruso-europeo Nord Stream 2, en el centro de una batalla económica y geopolítica entre Washington y Bruselas.
Las sanciones, firmadas por el presidente estadounidense Donald Trump, “afectan a empresas alemanas y europeas y constituyen una injerencia en nuestros asuntos internos“, reaccionó Ulrike Demmer, una portavoz de la canciller alemana Angela Merkel.
“El gobierno rechaza estas sanciones extraterritoriales“, insistió Demmer en un comunicado. Alemania es el principal beneficiario del proyecto. Por su parte, un portavoz de la UE expresó la oposición de Bruselas “por principio a la imposición de sanciones contra empresas europeas que llevan a cabo actividades legales.”
Primera consecuencia de las medidas: la empresa suiza Allseas, que fue contratada por Gazprom para construir la sección extraterritorial del gasoducto, anunció la suspensión de los trabajos.