Hace algunos días recibí una solicitud de parte de un cliente donde deseaba que le ofreciera un tour nocturno en el Casco Viejo, pero con duración de unas tres horas.
Leí la hoja detenidamente y lo primero que hice fue contactar a uno de los guías que trabajan con nosotros para que me orientara y diera información adicional de algunos lugares que mencionaba el cliente, que realmente no conocía.
Realizamos una visita de inspección y todo lo que buscamos se encontraba en un área de casi cuatro cuadras.
Entre los lugares que visitamos estaba un edificio de tres pisos totalmente remodelado frente a la iglesia de San José. Tenía una terraza que contaba con todas las amenidades que busca un turista, también había un restaurante japonés y en la planta baja otro local con música en vivo. Siguiendo con el recorrido encontramos una cafetería que a simple vista no llama mucho la atención. Entramos y lo que notamos que solo venden café.
Preguntamos al encargado de turno sobre el tipo de clientes que llegan al local, nos comentó que la mayoría son turistas que vienen al país para conocer el café Geisha. Sin duda es un producto al que se le puede sacar mucho filo como atractivo turístico. El encargado nos comentó que a los clientes se les ofrece una charla sobre esta variedad de café, su historia y lo que representa para el país.
Aunque nos queríamos quedar en la cafetería, seguimos recorriendo el lugar y nos topamos con un bar donde ofrecen cata de Ron, otro producto nacional que ha ganado terreno en el extranjero. En la zona de la Plaza Herrera el ambiente era increíble, música en vivo, discotecas, cervezas artesanales y por supuesto que todo se hace mejor cuando cae la noche. Dentro de la solicitud del cliente estaba un restaurante para cenar. Encontramos el indicado en la carta y comprobamos que cuenta con todos los requisitos solicitados.
Lo mágico del Casco es que no importa cuántas veces uno lo visite, siempre se encuentra algo nuevo que hacer.
La zona cuenta con locales que cumplen con los gustos de los visitantes, nacionales y extranjeros. El Casco merece ser cuidado, es una de las joyas de la ciudad capital y no podemos perderla.
Hay aspectos que mejorar, como los estacionamientos, los llamados ‘bien cuidao’, la recolección de la basura, pero el atractivo del lugar es insuperable.
Sin duda que puliremos el concepto de los recorridos por el Casco Viejo y lo invito para que reconozca esa parte de la ciudad ahora que se levantaron las restricciones de movilidad. Hago un llamado a los responsables de la promoción para que destaquen los atractivos del Casco dentro de la marca turística. El Casco Antiguo está más vivo que nunca.
El autor es operador de turismo receptivo.


