La compañía aérea Air India regresó a manos de sus fundadores tras haber sido nacionalizada por el gobierno indio en los años 1950 y haber lastrado las finanzas públicas del país por las grandes dificultades financieras a las que se enfrentó.
Tata, un extenso conglomerado familiar cuyas actividades van del té a los programas de computación pasando por la producción de acero y vehículos, vuelve a estar al frente de Air India tras cerrar un acuerdo en octubre por 2 mil 400 millones de dólares.
Como parte del acuerdo, Tata Sons transfirió 359 millones de dólares y se hizo cargo de los 2 mil millones de dólares, informó el Ministerio de Finanzas indio en un comunicado.
Según el acuerdo firmado en octubre, Tata se comprometió a asumir aproximadamente una cuarta parte de esta deuda, mientras que el resto se transferirá a una entidad jurídica específica.
El conglomerado, que posee el 51% de la aerolínea india Vistara -Singapur Airlines tiene el 49% restante- y una participación del 84% en AirAsia India, intentará ahora unirlas.
En enero de 2020, tras el fracaso de una primera tentativa de privatización, el gobierno indio anunció que buscaba un comprador para la empresa aérea ante la mala situación financiera en la que se encontraba.
Desde 2009, el Estado apoyó a la compañía, en dificultades antes la competencia de las compañías del Golfo y de aerolíneas de bajo coste.
Air India tiene dispone de una flota de unos 120 aviones, así como de 4 mil 400 franjas horarias semanales para operar en aeropuertos nacionales y 1,800 en los extranjeros.

