El gobierno de Venezuela cobrará un impuesto de hasta 25% sobre las transacciones en dólares de bienes y servicios, que ganan cada vez más terreno ante la incontrolable devaluación del bolívar, según un decreto publicado en la Gaceta Oficial.
Como parte de una reforma tributaria aprobada el pasado miércoles por la oficialista Asamblea Constituyente, la norma fija un rango de 5% a 25% para este gravamen, que se aplicará a los “bienes y prestaciones de servicios pagados en moneda extranjera”.
El impuesto también abarcará a las transacciones con criptomonedas, exceptuando al “Petro”, que impulsa el presidente socialista Nicolás Maduro, ante las sanciones de Estados Unidos que han secado aún más las arcas estatales.
Sin embargo, la Constituyente, que rige al país con poderes absolutos, no ha ofrecido detalles sobre el mecanismo para cobrar este impuesto. Sumida en una debacle por seis años de recesión, hiperinflación y una depreciación del bolívar de 98.6% en 2019, Venezuela experimenta una dolarización informal desde hace cerca de un año. El uso del billete verde se ha extendido además en un contexto de flexibilización cambiaria, tras años de férreos controles. El 53.8% de las transacciones en el país se realizan en dólares, pero solo 15% de la población tiene acceso a la divisa y 35% sobrevive con acceso ocasional.