Las compras navideñas han traído aires de optimismo en el comercio al detal, que calcula que han logrado acercarse en un 80% a las ventas de 2019, antes de la pandemia.
Los grandes centros comerciales parecen una fotografía del mundo que conocimos sin la Covid-19.
La gente camina a paso agitado para poder recorrer la mayor cantidad de tiendas por departamento. Son cientos de compradores a una misma hora. En algunos casos transitan esquivando a otros peatones para no tropezar.
Las vitrinas son una fiesta. Ropa con mucho brillo, lentejuelas y transparencia, dando anuncio de las reuniones que se avecinan y que el año pasado no se pudieron celebrar por el confinamiento y los altos casos de Covid-19.
En los cajeros automáticos hay largas filas para sacar dinero y los food courts lucen como un festín masivo de comida rápida; entre tacos, pizzas, hamburguesas y papas fritas.
Por estos días ir al mall ha resultado ser una aventura, empezando por encontrar un espacio para aparcar el automóvil, hasta finalmente llegar a hacer la fila de la caja para pagar la mercancía que se irá a casa.
De alguna manera esto retrata la recuperación de la que habla la Asociación Nacional de Comerciantes.
Luis Padrón, presidente del gremio, dijo a este diario que las ventas están superando las expectativas que se habían puesto, lo que marcaría un ciclo de recuperación mientras se mantengan controlados los contagios de la Covid-19
Aunque este es el reto más importante - tanto para el país como para el sector comercial-, no es el único que enfrentan quienes están en el segmento del retail.
El comercio, dijo Padrón, debe lidiar con los elevados costos de los fletes del transporte de carga en contenedores debido a la ruptura en la cadena de suministro a nivel global.
Antes de junio de 2020 se pagaban $2 mil por mover un contenedor desde China a Estados Unidos o Panamá, pero en el mes de octubre se tenía que pagar entre $10 mil y hasta $20 mil.
Por ahora, como había quedado inventario del año pasado, algunos segmentos no han tenido que enfrentar dicha alza, pero para el próximo año estos elevados costos estarían generando un incremento de precios finales de entre 10% y 15%, lo que impactaría al consumidor, explicó Padrón.
El comercio no solo se enfrenta a fletes carísimos. A esto hay que añadirle contenedores que llegan con retraso porque no hay suficientes para transportar los productos.
Eso significa que lo que se pidió para las fiestas, a muchos no les ha llegado.
De hecho, mientras Padrón hablaba con este medio recibía mercancía que debía tener en sus manos desde el mes de octubre.
El empresario advierte que, en general, los comercios están enfrentando un atraso de dos meses en la llegada de sus productos.
En este sentido han corrido con suerte los que tenían inventario disponible; de lo contrario habrían perdido ventas.
En tanto, el inventario que llega ahora quedaría para el primer trimestre del año, un periodo de vigilancia y análisis para el sector, cuando se decide sí bajan el ritmo en la adquisición de más productos que pondrán a la venta o deciden ir a velocidad de crucero.


