TRAMITOLOGíA

El viaje del bebé

El viaje del bebé
El viaje del bebé

Mi esposa y yo tuvimos un bebé hace un año. Desde entonces, nos ha tocado viajar a ambos, pero siempre el infante se ha quedado en casa. Para enero, sin embargo, ya tenemos un viaje planeado. Al principio pensé que bastaba con llevar un certificado de nacimiento que mostrara que éramos los padres de la criatura, pero la cuestión no era tan fácil.

Lo primero fue sacar la cédula juvenil. Fui un día con mi mamá, creyendo yo que iría a averiguar, pero todo fue tan fácil que hice el trámite allí mismo. Al llegar al área de Cedulación, tuve la suerte de que estaba vacío, me pidieron la cédula de mi hijo, la mía y me hicieron firmar unos documentos. Cinco minutos después me estaban llamando para tomar la fotografía.

Lo único mejorable de este proceso es que aun cuando me habían llamado para tomarle la fotografía al bebé, la muchacha a cargo estaba compartiendo experiencias de su vida con los compañeros. Al verme de pie, esperando, conversó unos minutos más antes de ofrecerme asiento. Eso fue un viernes. “Venga el lunes”, me dijeron. Y así fue. Cuando llegué -esta vez Cedulación sí estaba a explotar en gente-, me pidieron mi recibo y en cinco minutos me entregaron el plástico. Primer paso completo.

El viaje del bebé
El viaje del bebé

A la Autoridad Nacional de Pasaportes fui, acompañado de mi esposa, unos días después. Llegamos a media mañana y el lugar estaba bastante lleno. El proceso no fue para nada engorroso. Solo esperamos unos 10 minutos para que nos llamaran y listo. A diferencia de la muchacha en el Tribunal Electoral, esta sí tenía un juguete para llamar la atención del bebé, por lo que la fotografía quedó mucho mejor.

Me tocó volver tres días después, pues al igual que con el trámite en el Tribunal Electoral, lo hice un viernes. El lunes siguiente, en teoría, era solo para presentar el recibo y esperar el pasaporte. Pero quién diría que este era el paso más engorroso de todos.

Al llegar al área de entrega me di cuenta de que algo estaba raro al no haber sillas disponibles. Entregué el recibo y mi cédula y a esperar. Pasaron poco más de 40 minutos hasta que, por fin, una de las funcionarias me llamó para que revisara el documento. Todo en orden, así que firmé y salí de allí.

Si bien el Tribunal Electoral tiene pocos estacionamientos para los visitantes, algo tiene. En Pasaportes queda uno a merced de los vigilantes de auto o de los estacionamientos pagos. De una u otra manera, cuesta una fortuna estacionarse para hacer cualquier trámite en esta oficina.

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