Wing, filial de Alphabet Inc., está a punto de alcanzar un hito en el incipiente mercado de entrega con drones: cualquiera de estos días entregará su paquete número 100 mil a un cliente.
En su centro de entregas más concurrido, en Logan City, Australia, la compañía estableció a principios de este mes un nuevo récord interno de 4,500 entregas en una semana. Un día, el sistema será un modo mucho más eficiente de transportar mercancías a los hogares de las personas que lo que existe hoy, según un alto ejecutivo.
“Somos extremadamente optimistas sobre nuestra capacidad para ofrecer dentro de un tiempo este servicio de manera muy rentable a un costo menor que la entrega terrestre”, dijo Jonathan Bass, jefe de marketing y comunicaciones de Wing LLC.
“Puede comenzar a ver esto y extrapolar cómo se verá la entrega de drones en entornos urbanos y suburbanos de todo el mundo”.
Incluso mientras reguladores gubernamentales en Estados Unidos y en otros lugares definen los requisitos técnicos para esta nueva clase de máquinas voladoras, Wing se está expandiendo rápidamente, dijo Bass.
Además de sus sitios de prueba en Australia, tiene planes de crecimiento en Estados Unidos y Helsinki, dijo.
El cambio potencialmente estructural hacia las entregas rutinarias de sándwiches, tazas de café y pollo asado sigue siendo un desafío a largo plazo mientras reguladores en Estados Unidos y otros lugares luchan con la forma de elaborar las regulaciones.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés), que supervisa el espacio aéreo más concurrido del mundo, acaba de finalizar una serie de normas técnicas básicas para saber cómo se deben rastrear los drones con balizas de radio.
En los últimos meses, convocó a un panel de representantes de la industria para ayudar a desarrollar reglas críticas sobre cómo los dispositivos sin piloto pueden volar largas distancias de manera segura.

