Los especialistas concluyeron que las preocupaciones graves cotidianas afectan partes especiales del ADN llamadas telómeras, que están encargadas de regular la división celular.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, demostró además que el estrés en los más jóvenes puede provocar enfermedades de envejecimiento prematuro.
Las telómeras son partes del ADN ubicadas en los extremos de los cromosomas, que protegen y estabilizan la función celular. Sin embargo, se reducen cada vez que la célula se divide, hasta que llegan a desaparecer, haciendo de la división celular menos confiable e incrementando el peligro de enfermedades de envejecimiento prematuro.
En su investigación, los expertos analizaron a 58 mujeres en su período pre-menopáusico; 19 de ellas que tuvieron hijos sanos, el resto con hijos que sufren enfermedades crónicas.
Todas las mujeres debieron completar cuestionarios sobre el nivel de estrés que sintieron en las semanas previas al estudio. Además, se les tomó pruebas de sangre para analizar el nivel de telomeras en el ADN.
Los expertos hallaron que las mujeres que dijeron sentirse más estresadas, muchas de ellas por cuidar a sus hijos enfermos, tenían las telómeras más delgadas.
Para los científicos, esa diferencia es equivalente a una década de vida en envejecimiento, comparada con las mujeres que no sufrieron estrés.
La doctora Elissa Epel, autora del reporte, concluyó que las células inmunes podrían funcionar menos y hasta morir más jóvenes.
También se demostró que las mujeres con alto nivel de estrés demostraron tener más altos los niveles de "radicales libres" —que provoca la reducción de las telomeras—.
El profesor Thomas von Zglinicki, de la Universidad de Newcastle (Inglaterra), declaró que "Este informe confirma la percepción general que el estrés envejece a las personas. Es muy importante lo que se ha descubierto, pero aún debemos seguir investigando para hallar una cura", afirmó el científico inglés.