Desde tiempos inmemoriales, los hombres con barba —y de pelo en pecho, a lo macho man— han sido el ideal de belleza masculino.
Ya sea por las Biblias ilustradas o las películas clásicas, el estereotipo ha quedado marcado: los sabios, los guerreros, los héroes, los prittys, etc., tienen su barba bien puesta.
Pero ahora las cosas han cambiado un poco, por no decir que todo está al revés. El hombre sin barba es sinónimo de pulcritud, de “me preocupo por mi imagen, soy metrosexual y ‘toy a la moda”, y los que antes picaban han quedado a merced de la navaja.
Pero, ¿tanto afán vale la pena? ¿Qué opinan las mujeres al respecto?
Para gustos, los pelos
La joven Steffany no lo piensa dos veces: “a mí me gustan los babyface”, y punto.
A esta relacionista pública de 25 años de edad le gustan “generalmente” sin barba. “Si de repente tienen un par de días con barbita y raspa un poco, así como una barba al descuido, no tengo ningún problema”.
Pero, “si salimos de noche a un lugar pritty”, más vale que su pareja —o pretendiente, está soltera— se aparezca bien afeitado.
Y es enfática: ni aunque estén bien cuidadas o con forma (candados, chivos), a ella no le gustan los hombres con barba.
Animo muchachos, nada se ha perdido. En la otra esquina, afortunadamente, aún hay mujeres que “saben lo que es bueno”.
Tal es el caso de Hana, una ama de casa de 29 años que no tiene mayor reparo en decir que le gustan “los ‘manes’ que tengan chivos y barba, pero —allí está, la pared— que no sobrepasen del mentón, es decir, que no sean abundantes”.
Se ve tranquilita la niña, pero no tiene un pelo de tonta: “me gusta la sensación de los cañones raspando el rostro, es tan primitivo”.
Juicio, juicio...
Como en todo, siempre están las ambiguas, las que nunca se deciden y, ante todo, siempre el “depende, de según cómo se mire todo depende”.
En esa camada entra Reneé, una linda ambientalista de 31 años de edad que opina que todo depende del hombre.
“La barba puede darle un toque masculino a un tipo que lo necesita, y al que no lo necesita, le añadirá aún más; es decir, le duplica la masculinidad”, siempre y cuando esté bien cuidada.
Al mismo tiempo, opina que “el que no tiene barba se ve más nítido, definitivamente”.
Al final, nadie puede ser tan neutral y Reneé cae, solita, en su propio juego. “Siempre me ha gustado el look de leñador en los hombres”. Sí, ella lo que quiere es que la muerda un oso.
Pero tampoco el relajo es con cualquier oso. “Estoy totalmente en contra de los bigotes Pancho Villa o Belisario Porras”.
Definitivamente, cada loco con su barba, porque en cuanto a gustos no hay nada escrito ni barba tallada en piedra.
¿Con barba o sin ella?
Ellas opinan:
—Sin barba.
Julieta, 49 años.
—Nunca me han gustado los hombres con pelos en la cara. Si te fijas, los hombres de éxito actuales no tienen bigote ni barba, tienen su cara limpia.
Fulvia, 45 años.
—Sin barba, recién rasurado, perfumadito y con un buen corte de cabello.
Ana, 33 años.
Ellos opinan:
—De las dos formas es incómodo. Para estar sin barba tengo que afeitarme casi todos los días, y si me la dejo tengo que retocármela para no parecer piedrero. Si pudiera escoger preferiría que no me saliera.
Humberto, 31 años.
—Obviamente sin barba, porque pica a medida que va creciendo. Aunque algunas mujeres la encuentran sexy cuando recién empieza a crecer, la verdad es que nos hace ver más viejos.
Carlos, 25 años.
—Con las dos opciones me siento cómodo, pero más con barba, ya que no tengo que estar rasurándome todos los días.
Daniel, 28 años.

