Con una desfachatez propia de otros menesteres, la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) suspendió el viernes de Carnaval la facultad de las plataformas digitales de recibir pagos en efectivo. En un abierto desafío a la decisión de la Corte Suprema de Justicia, que consideró discriminatorias las restricciones contra las plataformas, la ATTT no solo se contentó con conspirar con los gremios transportistas en contra de los consumidores, si no que también profirió una regulación contraria, aprovechando una aclaración de sentencia interpuesta en este caso. Las intenciones y motivaciones de la ATTT son transparentes: su norte es complacer los intereses creados que tiene el sector transportista. Con esta meta, todo se vale. Así, este fenómeno se repite en una multiplicidad de instituciones del Estado, que son rehenes de una multiplicidad de intereses enquistados en la administración pública. Con los abundantes recursos económicos de los que dispone Panamá, y una población emprendedora muy capaz de alcanzar grandes propósitos, el país queda condenado al subdesarrollo, porque lo traicionan entes como la ATTT.
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28 feb 2020 - 05:00 AM
