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Hoy por hoy

Uno de los rostros más perversos del poder real de la politiquería criolla se exhibió ayer en la entrevista publicada por este diario a la defensora del Pueblo encargada. En el universo de estos seres oportunistas, todo tiene una explicación partidaria. Por ejemplo, su historia de 37 años de activa militancia no se puede borrar 15 días antes del nombramiento. Las purgas del personal técnico especializado en derechos humanos de la Defensoría son apenas el movimiento de peones en un tablero de ajedrez controlado por los verdaderos caciques tras el poder. En el mundo paralelo de la funcionaria, las serias denuncias de plagios o corrupción son meras formas de persecución política, y arrodillar a la otrora ilustre institución para resolver dentro del automóvil de un político si se violaron sus derechos humanos es un vil acto de traición a la patria. Es indiscutible que el verdadero plan de gobierno del PRD no es el que hace ver el inquilino de las Garzas, sino el de convertir al Estado en una agencia de empleos y de contrataciones publicas, manteniendo una gobernabilidad a conveniencia, inclusive si esto implica evidentes componendas políticas y pactos de no agresión.