El deshonor en tiempo de coronavirus se destaca en la Asamblea Nacional. Los padres de la patria aprovecharon la distracción ocasionada por la crisis sanitaria para meter sus goles en el proyecto de Ley de Contrataciones Públicas. Esto no parece ser excepcional. Aprovechando la cortina de las medidas preventivas de salud, el parlamento panameño ha decidido que no dejará entrar al público. Así, no habrá participación ciudadana en las comisiones legislativas y en el pleno de la Asamblea. Temas candentes, como la legalización del cannabis medicinal, la identidad de los no nacidos, la designación del Defensor del Pueblo, la modificación del Reglamento Interno, la reforma de la Ley de Transparencia, y otras más se darán a espaldas del pueblo porque el canal de televisión de la Asamblea Nacional solo transmite las actividades de una comisión legislativa a la vez, e interrumpe esa programación para su señal en vivo desde el pleno. Sin una activa veeduría ciudadana, quedaremos a expensas de la voluntad de los diputados, en un momento de profunda angustia nacional. Triste destino de la democracia panameña caer en manos tan inescrupulosas.
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13 mar 2020 - 05:00 AM
