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Los servidores públicos, incluso los electos por voto popular, tienen la obligación de acatar la ley y ser, a la vez, un ejemplo de obediencia de las instrucciones del Ministerio de Salud respecto al coronavirus. En semanas recientes, varios diputados viajaron a países con una activa epidemia de Covid-19. A su regreso, y con toda ausencia de sentido común, han rehusado aislarse voluntariamente y compartir los datos de sus contactos. Aquí se trata de un tema en extremo serio, ya que está en riesgo las vidas, no solo de los políticos viajeros, sino también la salud de personas inocentes que han tenido contacto cercano con los diputados. Los ejemplos de desobediencia a las normas que ellos mismos aprueban son abundantes. Como ejemplo solo basta recordar a un diputado que le gusta desafiar a la Policía a pesar de sus malas prácticas ciudadanas. Lo que a cualquier panameño le habría costado cárcel o una dura multa es, en cambio, causa de orgullo y taquilla para estos políticos. Señores diputados, no arriesguen sus propias vidas ni las de terceros inocentes. No tienen derecho a ser un mal ejemplo incumpliendo las reglas sanitarias.