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Hoy por hoy

Comenzamos nuestra tercera semana de lucha tras confirmarse el primer caso de Covid-19 en Panamá, el pasado 9 de marzo. Pero desde antes, las autoridades de salud habían desplegado dispositivos sanitarios para detectar potenciales infectados del coronavirus. Los funcionarios de salud luchan incansablemente una desigual guerra sanitaria, en la que todos tenemos un rol que ejecutar. Además de contribuir evitando la propagación del virus, algunos panameños han dado un poco más, enviando comida a los hospitales para el personal, ayudando a extranjeros varados en Panamá y muchos otros gestos de personas que lo hacen desde el anonimato. A todos ellos, nuestro agradecimiento. Son el estímulo que todos necesitamos en momentos en que la crisis parece estar empezando. Del otro lado, es necesario que todos tomemos conciencia de que, sin el sacrificio de cada uno de nosotros, condenamos a otros conciudadanos –que pueden ser miembros de nuestra propia familia– a sufrir la enfermedad, incluso a la muerte. La mejor manera de ganar esta guerra ya la conocemos: quedarnos en casa y seguir las instrucciones sanitarias que ya todos conocemos también. Hemos sido testigos de algunos actos de insensatez, pero son los menos y han sido duramente cuestionados. De esta crisis y de sus consecuencias sólo saldremos con el concurso de cada panameño. Todos somos necesarios y cada uno tiene un papel que desarrollar. Hagamos nuestra parte.