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Hoy por hoy

Esto no es un juego. Tampoco es una situación para tomarla folclóricamente o como parte del anecdotario panameño. Se trata de una amenaza real a la salud de todos. Se ha dicho de miles de formas que las personas deben evitar las aglomeraciones y las salidas innecesarias. Se ha establecido un toque de queda, una medida de pico y cédula y hasta una cuarentena generalizada, pero no ha sido suficiente. Hoy empieza la restricción de salida de acuerdo con el sexo de cada persona. Se acabaron las excusas. Cada panameño que incumpla con las normas sanitarias se está convirtiendo en una amenaza. El Estado y los gobiernos locales ya empezaron a distribuir bonos solidarios y bolsas de comida. La gran mayoría de los bancos ya adoptaron una moratoria y se aprobó una ley que suspende los pagos de los servicios públicos por tres meses. Es decir, no hay razón para salir inútilmente de nuestros hogares. Lo primero siempre es la vida, tanto la propia como la de los conciudadanos. No venceremos esta pandemia con los viejos hábitos de siempre o con el juega vivo. Al virus no se le puede engañar. Nuestras vidas están en peligro, no es un juego.