La transparencia y la democracia están en cuarentena en la Asamblea Nacional. Mientras el país enfrenta los estragos de una crisis sanitaria mundial, la Comisión de Credenciales aprobaba en primer debate las prometidas reformas al Reglamento Interno de la Asamblea. De una forma descarada el presidente de la Comisión, el diputado Roberto Ábrego, destajó y ridiculizó a todas las propuestas que traerían más transparencia y rendición de cuentas a la cámara legíslativa y a sus miembros. El proyecto aprobado por la aplanadora gubernamental amplía las prebendas de los diputados, y mantiene la opacidad de sus votos, y respalda el ausentismo de sus tareas funcionales. Así quedaron en el cesto de la basura, aquellas promesas del presidente de la Asamblea, Marcos Castillero, de que las cosas cambiarían en el parlamento, haciéndonos creer que la integridad sería la invitada de honor del hemiciclo. Como medalla al mérito por su historial legislativo, el diputado Ábrego representa a la Asamblea en la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá. Qué este diputado ocupe semejante cargo, ofende a todos los panameños. Sin distinción.
Exclusivo
Hoy por hoy
14 abr 2020 - 05:00 AM
