La iniciativa de la actual administración de fortalecer el programa Panamá Solidario con una deducción del salario de los funcionarios, quedó reducida a una donación voluntaria, deducible de impuestos y confidencial, de esa pesada y costosa masa de colaboradores que tiene el Estado. El “día después” de la crisis sanitaria, una de las principales prioridades del país será revisar con un criterio estricto el rendimiento del gasto público, y la efectividad de contar con una planilla tan abultada. Excluyendo a los héroes del sector sanitario y a los agentes de la seguridad pública, gran parte de ese funcionariado ha quedado invisible. En otros países, el ejemplo de solidaridad de los empleados estatales con los ciudadanos que perdieron sus ingresos es destacable. Quizás el primer acto de generosidad que los políticos podrían hacer para con este sufrido pueblo, sería liberar la planilla estatal de tantos nombramientos partidarios de personas que carecen de un real compromiso con el bienestar de todos.
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19 abr 2020 - 05:00 AM