Un fantasma recorre el mundo: el espectro del populismo. La pandemia del Covid-19 ha despertado los peores instintos de los demagogos del norte y sur, de los xenófobos del este y oeste y, por supuesto, de los manipuladores del patio. Diputados de todos los bandos alientan la lucha de clases y el resentimiento popular, culpando a la avaricia de las empresas por la condición en la que vive una parte de los panameños. Al pueblo se le pretende engañar con moratorias mágicas, convertidas en dinero gratis, que lo resuelven todo. Claro que que hay malos empresarios que han saqueado al país, sin embargo, esto no lo explica todo. La historia y economía nos dicen otra cosa. El legado de una educación mediocre, sumado al centralismo administrativo y a una economía excesivamente concentrada en los servicios internacionales han generado mucha desigualdad y exclusión. Panamá no sería mejor sin los bancos, las aerolíneas o las multinacionales que han invertido aquí. Lo que nos hará mejor, más prósperos y con mucho menos desigualdad es una buena educación, mucho trabajo y un gobierno honesto. Esa verdad se la callan los populistas.
Exclusivo
Hoy por hoy
22 abr 2020 - 05:00 AM
