Hoy por hoy

El desafío presentado a los países de América Latina por la pandemia por la Covid-19, atizó algunos de los peores instintos de los gobiernos de la región. La Organización de Estados Americanos ha hecho un llamado directo a las autoridades latinoamericanas para que promuevan la transparencia y el acceso a la información. Lamentablemente, en nuestra América existen demasiados ejemplos de funcionarios y políticos denunciados e investigados por actuaciones corruptas en tiempos de la pandemia. En la lista tenemos ministros, y decenas de alcaldes y gobernadores en distintos países. La lista se alarga con los reclamos de pueblos desventurados que siguen esperando una bolsa de alimentos o un bono de ayuda. Hay protestas que no se aplacan, porque las comunidades marginadas insisten en pedir algún tipo de asistencia económica. Esto nos trae a Panamá: aquí la parte sanitaria de la respuesta gubernamental ha sido casi impecable; sin embargo, la opacidad de la compra del hospital modular y otras contrataciones, empieza a acabar con la paciencia de la opinión pública. La conclusión lógica es que si no se ha hecho nada malo, no hay por qué ocultar la información.

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