La reapertura escalonada es un ingrediente necesario para la recuperación económica del país. La nueva realidad de convivir con la pandemia y desarrollar actividades productivas conlleva un desafío que solo puede resolverse por vía de un gran consenso nacional. En este punto, el Gobierno ha actuado con prudencia, convocando a los representantes de los principales sindicatos y gremios empresariales. Lo que debía ser una serie de jornadas de civismo y patriotismo por todos los participantes, ha devenido en la funesta repetición de las negociaciones colectivas y de salario mínimo de los últimos tiempos. No se puede pensar que el mundo que existía hasta febrero de 2020 reaparecerá por arte de magia el 1 de junio. Los reclamos y exigencias sindicales han sentado un tono pesimista en esta gran negociación. Todo el planeta enfrenta la peor crisis económica desde 1929. Si no hay cambios de posturas, concesiones reales, como las hubo en 1990, después de la cruenta invasión y el final de la dictadura militar, quedaremos condenados a una reactivación económica mediatizada y conflictiva. El país merece mucha más responsabilidad.
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29 may 2020 - 05:00 AM