En lo que va del año, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha enfrentado el desafío climático, que redujo la cantidad de agua disponible para los tránsitos, y la amenaza de la pandemia de la Covid-19, que ha reducido el comercio mundial. A su vez, la vía interoceánica ha tenido que implementar una estrategia de protección de la salud de su personal. Todos estos retos han impactado los ingresos del Canal, y posiblemente representan una señal de que los aportes al Estado se verán afectados. Los ciudadanos debemos estar especialmente vigilantes acerca de las presiones políticas que buscan obtener mayores ingresos de parte de la ACP, desmejorando su propia sostenibilidad e incumpliendo el mandato de dicha institución. Los panameños no podemos permitir que al Canal le suceda lo mismo que a la mayoría de las grandes empresas estatales latinoamericanas, que fueron vampirizadas y saqueadas por la clase política y la corrupción, hasta hacerlas casi inservibles. En este momento debemos entender que el Canal es clave para el futuro de Panamá. Evitemos que se convierta en otro botín de la politiquería.
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30 may 2020 - 05:00 AM
