El Presidente de la República ratificó que sus dos ministros más cuestionados no serían reemplazados. De esta forma los blindó con su propio capital político, a pesar de que existen demasiadas dudas y cuestionamientos sobre la compra de ventiladores, y la construcción de un hospital modular. Escudarse en la falta de pruebas, o en que todavía el Estado no ha efectuado todos los pagos es un mero desvío. La responsabilidad política no es equivalente a la penal. Con anterioridad, otros cuestionamientos causaron que varios miembros del Gabinete, dejaran sus cargos. Esto expone la mentalidad de jóvenes ministros, que prefieren que el mandato del presidente pierda credibilidad, a darle un respiro separándose voluntariamente de sus cargos. Esta penosa situación pone a Panamá bajo los reflectores del mundo, que otra vez “confirmarán” su percepción de que aquí reina la opacidad y la impunidad. En el vecindario latinoamericano abundan los ejemplos de servidores públicos que se apartaron del poder para evitar un daño a la imagen del país y del primer mandatario. Ese es un ejemplo que se debe emular.
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04 jun 2020 - 05:00 AM