El Procurador de la Nación, desde su nombramiento, nos ha hecho creer que su independencia en el ejercicio de sus funciones está garantizada. Pero nos ha estado engañando. Se ha rodeado de personas que nunca han disimulado su afecto por un exfuncionario, blanco de múltiples investigaciones de corrupción por parte de la institución que el propio Procurador dirige. Entonces, ¿qué mensaje envía a sus fiscales? ¿Cree que sus nombramientos lo hacen ver más independiente? Así como nos asegura que su cargo debe desempeñarse con absoluta independencia, de la misma manera le recordamos que no lo está haciendo. Sus explicaciones sobre el nombramiento de su asistente –un abierto simpatizante del aludido personaje– es darnos una bofetada, es irrespetar la confianza depositada en él. Nos dice que sobre la justicia priman intereses que él protege en la sombra. Su alegada independencia es un cuento de camino, y sus explicaciones sobre su asistente son tan pueriles como incriminatorias.
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10 jun 2020 - 03:38 AM
