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Hoy por hoy

La acción fundamental del Estado es garantizar la vida de los ciudadanos. Esto, sin embargo, no precluye que se cuestione el procedimiento de licitación y la construcción del hospital modular, que entra en servicio sin el refrendo de la Contraloría General de la República. La opinión pública enfrenta una serie de dudas sobre los peculiares participantes en la licitación del hospital; el enredo de la empresa turca, cuyo dueño dijo que no conocía el proyecto y que sus precios estaban inflados, y, por supuesto, si los módulos utilizados para levantar el hospital eran el descarte de un puerto en Costa Rica. La neblina se empeora porque el ministro de Obras Públicas se rehúsa a dar explicaciones. Otros aspectos del proyecto sacuden a la ciudadanía: que si el permiso de ocupación tiene un valor menor al de la licitación, o si los ventiladores que equipan al hospital son de fabricación reciente. A pesar de todo esto, los panameños tenemos la esperanza de que la instalación sirva a sus pacientes y contribuya a la lucha contra la Covid-19. ¿Será que la justicia nos dirá por qué se hizo mal, si se pudo hacer bien?