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Hoy por hoy

Los recursos del Estado provienen de los impuestos que pagamos los contribuyentes, los ingresos de algunas entidades gubernamentales, y de muchos préstamos. Este delicado balance requiere que cada administración presidencial entienda lo importante que es la planificación, y lo responsable que es darle continuidad a los proyectos necesarios de sus predecesores. Nos golpea la paupérrima condición de los centros educativos públicos, que en una proporción absurda carecen de agua potable, electricidad e internet. En las próximas semanas, esas mismas escuelas llenas de carencias, deberán convertirse en el eje de una revolución en los métodos de enseñanza y aprendizaje en Panamá. La loable idea de adquirir computadoras portátiles para los estudiantes que asisten al sistema de educación oficial, se choca con la muralla de la desigualdad. ¿Cuántos hogares pueden costear los servicios públicos necesarios para el funcionamiento de una laptop?. Estamos perdiendo el siglo XXI, porque una parte de la población está condenada a vivir en el siglo XIX. Ahora, a la carrera, se pretenden resolver problemas sistémicos sin atender los fundamentales: alimentación, agua limpia, e internet para todos los estudiantes. La planificación y la defensa de los fondos públicos deben ser la prioridad.