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Hoy por hoy

El día de ayer amaneció con la noticia del secuestro interpuesto por un expresidente contra este diario y terminó con la detención y publicación de una acusación en Estados Unidos contra los hijos de otro. Detrás de ambos acontecimientos se esconde una maraña de intereses, alianzas y vasos conectores. Ayer, los hechos se nos adelantaron. Nuestros periodistas husmeaban tras la pista de una posible investigación de enormes proporciones que, por lavado de activos, se desarrollaba en el extranjero y cuyos hechos comienzan a conocerse. Nada es casual. Ahora queda claro el repentino y “voluntario” deseo por volver de algunos, las bravuconadas del otro, así como la supuesta complicidad de funcionarios que, tras bambalinas, juegan a favor de la impunidad. Tantas líneas interconectadas, tantas preguntas que demandan respuestas. Y es que, mientras el país llora a sus muertos y enfrenta el paupérrimo estado de nuestro sistema sanitario derrotado por la corrupción, los bribones se mueven con soltura. Para que los periodistas no cuestionen sobre permisos de vuelo alterados, fianzas trasnochadas, contratos amañados y procesos judiciales en el extranjero, quieren silenciar a los medios independientes. Buscar la verdad y hacerla pública es la misión de La Prensa, aunque las familias mafiosas se junten para silenciar al enemigo común.