La pandemia no es una excusa para gastar sin rendir cuentas. De hecho, es cuando más transparente hay que ser, ya que se ha trastocado el orden normal de compras y de los gastos en general. Pero en vez de transparencia, cada vez notamos más oscurantismo, menos información. Nadie quiere hablar de los gastos que se han hecho o que están por hacerse. La Contraloría tampoco cumple su rol frente a los ciudadanos, ni siquiera se pronuncia sobre lo que a todas luces son irregularidades. Estamos a ciegas, con funcionarios que nos acechan porque, lejos de cumplir con su deber, lo que quieren es cumplir con ellos mismos. Nos hacen sospechar de sus actos, porque han decidido guardarse para sí información que es pública. Y es que estamos en presencia de políticos inexpertos en la administración pública, cuyo único interés parece ser los negociados. Disponen de fondos, cuantiosos fondos, como si fueran privados. Nuestros gobernantes deben saber que somos conscientes de que los recursos son limitados, y por esa misma razón están obligados a decirnos en qué los gastan. Empiecen a hacerlo, porque si pretenden gobernabilidad durante los próximos cuatro años, necesitan urgentemente un golpe de timón.
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15 jul 2020 - 05:00 AM