Las proyecciones de crecimiento de la economía siguen a la baja, es decir, empeoran a medida que se prolonga el confinamiento. Ello significa que miles de personas perderán empleos o parte de sus ingresos. La peor parte de la crisis está sobre los hombros del sector privado, pues el Gobierno muy poco ha hecho para equilibrar la balanza y, lo que es peor, hay evidentes irregularidades que merman los limitados recursos para combatir la pandemia. Algunas de las propuestas para enfrentar la crisis son de corte populista, que ponen en riesgo la existencia de empresas que le dan trabajo a miles y que luego harán falta para reactivar la economía. Pareciera que el país carece de brújula y liderazgo y que la imaginación de nuestros funcionarios no da para más, mientras contemplamos, impotentes, el descalabro de la economía. A los ciudadanos nos toca adivinar qué hará el Gobierno frente a nuestro futuro inmediato, pues no hay quien informe de nada ni a quien reclamar por los errores cometidos. Evidentemente, se equivocarían menos si consultarán más, pero la incapacidad se ha combinado con el poder. Y este es el triste resultado.
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17 jul 2020 - 05:11 AM