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Hoy por hoy

Si se gasta más de lo que se ingresa, hay que endeudarse para pagarlo. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha dicho que el Gobierno pretende gastar $766 millones más en 2021 de lo que presupuestó para 2020. Por arte de magia, nuestro gobierno será capaz de gastar un 3.3% más sin inconvenientes. Y, ¿el déficit? Y, ¿la deuda? Nosotros también queremos tomar de esa chicha. Curiosamente, en la nota de prensa, el ministerio indicó que “las limitaciones al presupuesto son reales y el margen de maniobra actual, es estrecho, toda vez que el tamaño del mismo es influenciado de una forma importante por los ingresos”. Limitaciones, se lee, ¡por suerte! La hoja de cálculo lo aguanta todo: uno coloca la cifra que necesita y -¡presto!- la economía y la recaudación crecen. Aparentemente, alguien tiene un as bajo la manga. Los déficits fiscales implican deuda. Más deuda significa más intereses que, sin recortes en gastos o incrementos en ingresos, conllevan más deuda. Y, definitivamente, necesitaremos magos para no crear una bola de nieve de endeudamiento insostenible. Pero, como apuntó Keynes, qué importa si, “en el largo plazo, todos estamos muertos”.