El proyecto del Gobierno para incentivar la inversión extranjera en Panamá es una iniciativa que, bajo otras circunstancias, sería encomiable. Pero el Gobierno ha sido poco eficaz, en el menor de los casos, en comunicar a los empresarios panameños cuáles serán las medidas que adoptará para incentivar la reapertura de sus negocios. La empresa privada se encuentra en estos momentos en un limbo, sumida en terribles preocupaciones sobre el futuro, pues hasta este momento tiene contadas opciones. Y mientras el sector privado debe hacer estos sacrificios, las autoridades encargadas de su reactivación parecen mirar hacia el cielo, en espera de un milagro. A estas alturas, el país ya debería tener un plan, discutido con los afectados; contar con herramientas para ejecutarlo y haberlo comunicado a cada gremio empresarial para estar listos al momento en que se decida reabrir sus negocios. Pero todo es improvisado. Todo indica que las empresas extranjeras tendrán todo listo, pero, como siempre, la local y en especial el sector informal tendrá que hacerlo sin el acompañamiento del más interesado en su reapertura: El Gobierno.
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10 ago 2020 - 05:00 AM