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Hoy por hoy

Mientras el país sufre su peor caída económica de los últimos 30 años, con la pérdida de miles de empleos y una recuperación que tardará años en llegar al crecimiento de 2019, el Gobierno hace gala de una insensibilidad grotesca. Para 2021, el proyecto de ley de Presupuesto General del Estado no contempla reducción alguna de viáticos ni dietas para los funcionarios que tengan de viajar dentro o fuera del país, lo que incluye gastos de hasta $700 diarios para viajes al exterior. El ahorro, dicen voceros del Gobierno, será en materia de inversiones, pese a que este, precisamente, es el motor que mayormente mueve la economía. Tal privilegio es una bofetada para miles de panameños que difícilmente podrán alcanzar $700 mensuales para sobrevivir. El Panamá solidario del que tanto cacarea el Gobierno no es para ese pueblo de a pie, que sufre como nadie la pobreza y la falta de servicios públicos. No, esa solidaridad es para el bolsillo de los altos cargos, cuya empatía con sus votantes es la de un esclavista, que ve en cada voto la posibilidad de mejorar su propia vida, en lugar de la de quien ha puesto su esperanza en ellos. Es evidente que nuestra peor tragedia no es la pandemia.