El revés que ha sufrido en los tribunales de justicia el alcalde la capital, al querer hacer una consulta limitada sobre su proyecto de playa en la avenida Balboa, ojalá lo haga reflexionar sobre esta faraónica obra. Es que, respecto a este proyecto, hay asuntos mucho más apremiantes y que requieren de inversiones importantes. Si se dedicara a satisfacer esas necesidades, es muy posible que el embellecimiento de la ciudad entonces sí sea una exigencia de los ciudadanos capitalinos. Pero la tozudez del alcalde ha primado sobre la razón. No puede el alcalde imponer de forma unilateral su voluntad, cuando la masa electoral que él representa le exige resolver los problemas que tiene esta ciudad. Y es que lo que pretendía el funcionario con su consulta era una clara manipulación de resultados, hacer su voluntad sobre la de los demás. Ahora, si pretende seguir adelante con su proyecto, tendrá que hacer lo que nunca debió esquivar: que todos los ciudadanos de la capital puedan expresar su aprobación o desaprobación. Y ya que andará en eso de las consultas, por qué no pregunta a sus electores cuáles son sus más urgentes necesidades. Quizá ello le dé idea de qué hacer con esos fondos.
Hoy por Hoy
03 sep 2020 - 05:00 AM
