Exclusivo

Hoy por hoy

El Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social (CSS) han llevado su descaro a la escena pública, cuando, en un anuncio pagado y publicado ayer, trataron de justificar de forma inoportuna compras de insumos médicos destinados a ambas instituciones. Este medio, durante más de dos meses, pidió información pública que negaron sistemáticamente, al punto de sugerir que acudiéramos a la Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (Antai) para gestionar información que estaba en sus manos. Si estos funcionarios tuvieran una idea de lo que significa la palabra transparencia, si supieran algo de administración pública o si poseyeran moral para acusar, otro sería el escenario, pero carecen de todo eso. Su “verdad” responde a un retorcido concepto de rendir cuentas, que se resume a tardío, incompleto y a una discrecionalidad que no prevé la Ley. Su moral para señalar debería ser directamente proporcional a la que tienen para hacer compras que huelen a negociados, como esa contratación de la CSS –de $168 millones– para almacenar y distribuir medicinas a una empresa seriamente cuestionada. Si pretenden dar lecciones de transparencia, empiecen por aprender a serlo.