Hoy por hoy

La irresponsabilidad de los políticos panameños no tiene paragón alguno. Con la cantidad de empleados administrativos nombrados en la Caja de Seguro Social (CSS), la institución comete suicidio, pues está visto que la entidad de salud no es tal cosa, sino un botín político que provoca la rebatiña en los gobiernos de turno para nombrar personal que nada hace. Que haya un empleado administrativo por cada miembro del personal de salud es un desgreño administrativo imperdonable, que debería ser objeto de sanciones penales, ya que el dinero que administran no les pertenece, sino a los cotizantes, jubilados y pensionados. ¿Cómo es posible que ahora, cuando la CSS atraviesa una de sus peores crisis, nadie –incluyendo a su verborreico director general y a su inoperante junta directiva– considere reducir esa rechoncha planilla de administrativos que consume el dinero de los asegurados? El director de la CSS está lejos de ser un buen administrador, es errático y francamente es difícil creerle, pues un día dice algo y horas después sale a decir que no fue lo que dijo cuando todos lo oímos decir lo que dijo. Y como si todo esto fuera poco, ahora quieren la inoportuna –y populista– unificación de los servicios de salud. La incompetencia es la que gobierna este país.

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