La grave situación que viven miles de familias en Chiriquí y otras provincias que han perdido todo o casi todo, afectadas por el coletazo del huracán Eta, merece la más desprendida solidaridad del que esté en condiciones de donar. Se trata de panameños de escasos recursos, de comunidades que han quedado aisladas por deslizamientos de tierra y el desbordamiento de ríos. Necesitan alimentos, agua, ropa, cobijas, atención médica y de toda la atención que les podamos brindar. Es una de las peores catástrofes que han vivido los habitantes de esa zona del país. El Gobierno deberá hacer aportes importantes para recuperar vías de comunicación terrestres, además de casas, escuelas y otras estructuras que sufrieron el embate de fuerzas naturales. Y es lamentable y altamente cuestionable que el Ejecutivo, que dice que le daba seguimiento a esta situación desde hace días, haya reaccionado de forma tan tardía, desperdiciando oportunidades para desalojar a personas en peligro. Al mismo tiempo, nos da esperanza y aplaudimos el trabajo desinteresado de numerosos voluntarios que se unieron a, por ejemplo, Sinaproc, bomberos y a unidades de la Policía, entre otros, que, a riesgo de sus vidas, salvaron muchas otras.
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06 nov 2020 - 05:00 AM