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Una supuesta “licitación” en la llamada Ciudad de la Salud -que debería empezar a llamarse Ciudad de los Negociados-, para habilitar el Instituto Cardiológico y Hospitalización, convocada por la “mesa Covid”, es un burdo intento para favorecer a una empresa que, dadas las condiciones, no tendría competencia alguna. Es el truco más viejo, conocido, gastado y ordinario, ideado en las cretinas mentes de funcionarios que creen ser poseedores de una inteligencia inédita, capaz de crear invisibles mecanismos a los ojos de la sociedad para elegir a los que ellos quieren favorecer en sus grotescas parodias de licitación. Se trata de $24.2 millones que, de seguir con esta caricatura de acto público, favorecería a una empresa que por años ha tenido garantizadas obras públicas en la provincia del célebre diputado de los bates invisibles. ¿Qué seriedad puede tener un diálogo nacional sobre la Caja de Seguro Social -convocado por el presidente de la República- si estos acuerdos de recámara prosperan? Pareciera que están apurados en malgastar los recursos de la institución, mientras otros se llenan los bolsillos. La irresponsabilidad del Gobierno en el tema de la CSS es imperdonable y la hipocresía, sin parangón.