La poderosa Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional (AN) guarda secretos que, en realidad, están en boca de todos. La comisión la preside Benicio Robinson, cuya trayectoria política es un oscuro sendero que lo ha convertido en capo político, cuyas mieles emanan de negociaciones de recámara que se dan cuando se cierran las puertas de esta comisión. Es así que logran obtener doble beneficio: obras para sus circuitos que sirven para promover su imagen con miras a su reelección, y millonarias asignaciones presupuestarias, mimetizadas en planillas, cuya cantidad de empleados y funciones no pueden explicar. Así, el círculo se cierra: participa el Ejecutivo, entregándoles fondos; los reciben los diputados, que son los beneficiarios últimos del dinero, y la Corte Suprema, que les asegura impunidad en sus fechorías. La podredumbre de la clase política está asegurándose de que nuestra democracia se convierta en algo despreciable. En los próximos días, la Comisión de Presupuesto completará el proceso para hacerse de $22.8 millones, dizque para planillas. En el acta quedará sellada su indiferencia por la tragedia en Chiriquí.
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08 nov 2020 - 05:00 AM
