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Hoy por hoy

La discusión en la Comisión de Presupuesto sobre el destino final de los $22.8 millones de crédito extraordinario autorizado por el Consejo de Gabinete para la Asamblea Nacional es una afrenta a la ciudadanía. Se trata de cuantiosos fondos públicos que no les pertenecen a los diputados, aunque ellos crean que son los únicos dueños. La suspensión de la transmisión de esta sesión por el canal de la Asamblea Nacional y su página web levanta las sospechas de que en nada bueno se usará ese dinero. ¿Por qué no asegurarse de que la ciudadanía entera podía ser testigo de este traslado? No hay excusa que justifique semejante falta de transparencia. De sobra se han expuesto los entuertos del Legislativo en cuanto al manejo de fondos públicos, por lo que la desconfianza sobre el destino final de estos fondos millonarios es más que lógica. ¿Cuándo entenderán nuestros gobernantes que es su deber rendir cuentas?; que la cosa pública le concierne a todos y que es absolutamente intolerable que el uso del dinero de los panameños se decida a sus espaldas. Jamás se debió aprobar crédito alguno para los diputados, porque, precisamente, estas eran las cosas que temíamos que ocurrían. Cuesta creer que la suspensión de la transmisión de la sesión de la Comisión de Presupuesto, fue una simple coincidencia.